¡Vaya, cómo vienes hoy!
Buenos días,
¿cómo os habéis levantado esta mañana? ¿habéis pasado buena noche? Esta entrada no os va a ayudar a tener un rostro más bonito, pero sí os ayudará a ver que hay otras personas que, como vosotras, opinan que las personas que van de sinceras por la vida se podían meter la sinceridad por donde les cupiera y dejarnos en paz, no amargarnos la vida...
Hay frases arrolladoras, frases que suenan a como si te mestiesen una bofetada así, nada más llegar al trabajo. En el anterior post hice referencia a una de ellas, la dichosa frase es la siguiente:
¿cómo os habéis levantado esta mañana? ¿habéis pasado buena noche? Esta entrada no os va a ayudar a tener un rostro más bonito, pero sí os ayudará a ver que hay otras personas que, como vosotras, opinan que las personas que van de sinceras por la vida se podían meter la sinceridad por donde les cupiera y dejarnos en paz, no amargarnos la vida...
Hay frases arrolladoras, frases que suenan a como si te mestiesen una bofetada así, nada más llegar al trabajo. En el anterior post hice referencia a una de ellas, la dichosa frase es la siguiente:
¡Vaya, cómo vienes hoy!
Me he levantado temprano, a las 6 de la mañana, esa es la hora a la que me gusta despertarme si, por casualidad, he pasado buena noche, claro,... pero para que mis noches sean buenas o malas no sólo cuenta el que me acueste pronto o tarde, también cuenta que mi querido retoño de 5 años no tenga pesadillas, no se despierte y por ende me despierte a mí, bla, bla, bla, cómo me entendéis las mamás.
Cuenta además que ya no tengo 30 años y puedo tirar pa'lante habiendo dormido poco y mi cara ni se inmuta, cualquier minuto de menos que descanse me pasa factura. Piel visiblemente apagada, bolsas, ojeras... un cuadro mañanero, la verdad.
Bueno, pues sí, me he levantado a las 6 y la noche ha sido un poco agitada... aún así, hago de tripas corazón y me meto en la ducha, desayuno y a continuación pongo una lavadora para tenderla en una hora, justo el tiempo que me queda para salir de casa: Qué sorpresa cuando la lavadora empieza a hacer ruidos extraños, como si estuviese quedando enganchada en la parte de abajo, donde están las resistencias que calientan el agua. Es una lavadora de carga vertical y no es la primera vez que pasa, con el peso de la ropa se abren la compuertas justo cuando estan abajo y se enganchan.
La dejaría para más tarde, cuando volviese, pero he metido ropa blanca con lejia y casualmente una camiseta de mi nene con las mangas azul marino que, de quedarse todo el día con la lejia, se va a fastidiar. Así que, 7 de la mañana, me armo de valor y empiezo a sacar toda la ropa por un agujerito que hay en el tambor y que, con mucho cuidado y paciencia me permite sacar una funda de edredón, varias toallas de ducha, etc.
Ya medio sudando y convirtiendo, gracias a la cita americana, la pala de sacar la pasta de la olla y el afilador con forma de espada en un artilugio de largo alcance, logro cerrar las compuertas y que el tambor se gire de nuevo. Vuelvo a poner la ropa dentro y a lavar otra vez. 7.30 de la mañana. Ya tenderé cuando vuelva.
Ya medio sudando y convirtiendo, gracias a la cita americana, la pala de sacar la pasta de la olla y el afilador con forma de espada en un artilugio de largo alcance, logro cerrar las compuertas y que el tambor se gire de nuevo. Vuelvo a poner la ropa dentro y a lavar otra vez. 7.30 de la mañana. Ya tenderé cuando vuelva.
Ahora toca despertar a la bestia (el retoño). Comenzamos el día con un grandísimo NO ME QUIERO LEVANTAR, llantos, cabreos, discusiones... Desayuna y a la ducha. Ducha que me tendría que dar yo después del trabajazo con la lavadora. Os preguntáis si ducho a mi nene por la mañana, sí, la verdad es que sí.
Al final, salimos más tarde de lo que deberíamos y aparcar en mi zona de trabajo en hora punta es imposible. Doy vueltas y vueltas con el coche y nada, no hay manera de aparcar, voy a llegar tarde. Y así es, entro en el despacho con la hora pegada y los pelos a lo loco.
Una vez dejo mis cosas, una llamada de administrador, que me encargue de las facturas de no sé qué.. ¿perdona? ese no es mi trabajo, ¿por qué no lo haces tú?, aún así, cortesmente me ocupo.
Ahora tengo que bajar a pedir a reprografía los exámenes que tengo que pasar a mis alumnos en 10 minutos, y que pedí a finales de la semana pasada, pero resulta que no están, porque las cosas no se pueden pedir a final de semana y esperar a que estén a principio de semana, y bla, bla, bla... la chapa que me está pegando el de las fotocopias. Bueno, vale, ¡déjalo!
Y cuando subo al despacho sin saber qué voy a hacer con los críos y con una mala leche que para qué, una compañera me mira y me dice... ¡Vaya, cómo vienes hoy!
No hace falta que explique nada más... ya no nos hablamos...
Que no... claro que nos hablamos, pero por favor, compañeras y amigas, cuando veáis a otra de vuestra especie y género con mala cara y a punto de romper a llorar, con una crisis nerviosa de "cagarse", por favor, en lugar de hundirla más, lleváosla aparte y dejad que se desahogue, acabará riéndose y encontrando una solución a sus problemas.
Feliz Jueves.
Ahora tengo que bajar a pedir a reprografía los exámenes que tengo que pasar a mis alumnos en 10 minutos, y que pedí a finales de la semana pasada, pero resulta que no están, porque las cosas no se pueden pedir a final de semana y esperar a que estén a principio de semana, y bla, bla, bla... la chapa que me está pegando el de las fotocopias. Bueno, vale, ¡déjalo!
Y cuando subo al despacho sin saber qué voy a hacer con los críos y con una mala leche que para qué, una compañera me mira y me dice... ¡Vaya, cómo vienes hoy!
No hace falta que explique nada más... ya no nos hablamos...
Que no... claro que nos hablamos, pero por favor, compañeras y amigas, cuando veáis a otra de vuestra especie y género con mala cara y a punto de romper a llorar, con una crisis nerviosa de "cagarse", por favor, en lugar de hundirla más, lleváosla aparte y dejad que se desahogue, acabará riéndose y encontrando una solución a sus problemas.
Feliz Jueves.
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